jueves, 31 de enero de 2008

S.P.Q.R.




El pasado fin de semana, el día 27 tuvimos la oportunidad de ir a la Expo que actualmente causa furor en Madrid: S.P.Q.R., acrónimo latino que abrevia la frase: “Senatus PopulusQue Romanus” o, lo que viene a ser lo mismo: “El Senado y el Pueblo de Roma” o "senado y pueblo romano" (que luego van diciendo por ahí, a mis espaldas y con saña, el poco conocimiento epigráfico que tengo - y es verdad-). Lugar: Centro de Exposiciones 4º depósito del canal de Isabel II, sitos en Plaza de Castilla.
La expo se prometía muy interesante, sobre todo porque hay piezas que no van a volver a salir de sus respectivos lugares, piezas con un gran impacto visual y piezas famosas, archifamosas, tal es la loba capitolina amamantando a Rómulo y Remo, fundadores de la ciudad de Roma.
Nuestro guía, S. que ya había ido a verla para ponerse en situación, nos avisó que la distribución de las piezas y la exposición de las mismas no era la más adecuada, sin embargo, a pesar de tal advertencia, lo que vimos allí nos dejó, al menos a mi, la sangre helada: Desde la escalera de acceso veías toda la exposición, un espacio diáfano en el que las esculturas, en su mayoría, se colocaban sin ningún orden que ayudara al visitante a comprenderlas. Tampoco ayudaba mucho la inexistencia de carteles, paneles explicativos que te introdujeran un poco en el contexto histórico de las piezas. Nada… sólo escuetos carteles con el nombre y la fecha (algunos mal) de cada uno de ellas (y a veces te costaba encontrarlos) De vez en cuando te encontrabas con una columna de cristal en la que estaba embutida una pantalla que no sabemos muy bien para que servía pero que, en cualquier caso no podía acceder a ella mucha gente. Las piezas de joyería, en urnas cuyo suelo (donde se situaban los objetos) era de cristal o metacrilato transparente, con lo cual se deslucían y eran, simplemente, unos pendientes mal puestos, como cuando llegas a casa a las tantas después de una noche de juerga y tiras los pendientes encima de la mesa sin cuidado. Pues esa es la impresión que daban.
La explicación no podía ser de ninguna manera pues no podías seguir un hilo conductor, de modo que nuestros dos guías, explicaban aquello que pedía nuestro grupo que, de paso, tengo que decir que era bastante, demasiado, numeroso (pero eso es culpa nuestra).
Yo, me salí antes de tiempo, problemas de espalda, pero aunque no hubiese estado fastidiada, no hubiera disfrutado nada, pues estar delante de algo sin saber qué es o para que sirve, será una nueva concepción de exposición, pero a mi no me vale, no aprendo y no disfruto.

Si alguien va, que vaya empollada en Roma y aconsejo que vaya dos veces, una para ver grosso modo las piezas y otra para, teniendo la base de la primera visita, sea más pausado y disfrute más. Yo, personalmente, si puedo, es lo que voy a hacer.
P.D.: Por cierto, la cabeza de Constantino..... brutal.... cómo sería el resto de la escultura!!!!!!

4 comentarios:

Uroboros dijo...

¿Aún estas pensando en la cabeza de Constantino? ..lo digo porque como no has escrito nada más...:D

Belisker dijo...

añsldkfjñasrosgjhañfgl... graciosillalñfkasjrikgfnañsmgjasñfdlellañadputannnaladkfjaproikjgñ

joseclon dijo...

Muy acertado tu comentario.
Yo también fui porque me apasiona Roma y aquello fue un poco caótico. Si además le sumas que estaba lleno de gente, imagínate.

Otro tema curioso era el de los "audífonos" con la información. Aquello era un mar de datos de imposible asimilación. Yo esperaba encontrarme con un cd a la salida, para poder digerir esos datos con más calma, pero no existía.
Así no se transmite la cultura, guardando los contenidos.

Olga dijo...

Hola Joseclon. Tienes razón, esa no es manera de difundir la cultura. No sabía lo de los audífonos, pero me da la sensación que en este país, la historia sigue siendo un listado interminable de datos y fechas que has de aprender como sea, aunque no sepas qué significan ni puedas conectar unas con otras... lástima...

Saludos y gracias por pasarte.