domingo, 15 de mayo de 2011

Llegó el final

Llevo mucho tiempo dándole vueltas al tema. Desde que escribí el último mensaje, el de una dolorosísima despedida, no he sido capaz de escribir más en este trocido de universo. Siempre que lo intentaba leía el post y me echaba para atrás, había algo que me lo impedía. De modo que este blog termina aquí, junto a Thot. Con él dormitando en mi regazo he escrito el 99% de lo que Tierra Roja contiene y justo es que con él se vaya.
Tal vez, más adelante, comience otro, no lo sé, esa es... otra historia.

miércoles, 16 de febrero de 2011

A mi rubito

Tú, tan desobediente como siempre, tan independiente, no me hiciste caso. El año pasado por tu cumple te dije que te esperaba para el próximo, pero nada, tú a tu bola y te has ido, rápido, sin dolor y en compañía de quienes más te quisieron y a quienes has dado tanto, a pesar de tu pequeño tamaño.
Nunca sabrás lo mucho que te quería, aunque te regañara para que andaras. Ayer lo hice, unos minutos antes de que te fueras y tu hiciste un esfuerzo hasta que tus patas traseras no pudieron más. Te cogí, te abrigué y unos metros antes de llegar a casa te dejé en el suelo por si querías andar... y vaya si quisiste, ibas de medio lado, como siempre, deprisa, porque hacía frío y estabas deseando llegar a tu manta. Allí dejaste de respirar, nos dejaste.
Evidentemente, quien no quiera a los animales jamás podrá comprender este mensaje. Para mi, Thot era mucho más que mi perro, nuestro perro, era uno de los pilares en los que me apoye en los momentos más duros de mi vida. Nos dio todo sin esperar nada a cambio.
Parece mentira, lo pequeño que era y el gran vacío que ha dejado.
Ahora estás con Dama, que te va defender y con Berta, con la que vas a jugar.
Hasta siempre, mi pequeño rubito.

sábado, 12 de febrero de 2011

Tierra roja, tierra negra, tierra libre

Egipto libre

Egipto poderoso mientras su pueblo esté unido, mientras sean una única voz, mientras tengan un mismo objetivo. Que tu futuro sea tan esplendoroso como tu pasado.

lunes, 10 de enero de 2011

¡Qué suerte tengo!

Hasta hace unos años, mis padres tenían una casa en un pueblecito de la Jara toledana, un pueblo pequeño, de apenas 700 habitantes al que he ido desde mi más tierna infancia. Llegamos a él porque a mi padre le gustaba pescar y cazar y desde muy pequeña nos levantaba a las .... innombrables... para coger la carretera, irnos a un coto de pesca de Toledo y pasar, él y sus amigos, el día pescando, mi madre y el resto de mujeres de pescadores haciendo lo que siempre han hecho, preparar comidas, cuidar de que los niños no se despeñen o se ahogen (conmigo lo tenían bastante difícil) y que los perros no se comieran nada de lo que cocinaban. A última hora de la tarde recogían todo, nos metían en el coche y de vuelta a Madrid. Como eso no era plan, decidieron que cuando fuésemos de pesca, nos alojaríamos en un hotel, hostal o similar para no tener que estar de acá para allá todo el día. Pero esta opción no era viable a medio plazo, de modo que mi padre y mi padrino decidieron, ya que también les empezaba a gustar la caza, coger una casa en un pueblo cercano al lugar de su nuevo hobby. Y ese pueblo era este pequeño lugar de 700 habitantes.
La timidez que siempre me acompaña hizo que me costase mucho hacer amigos, además como era pequeña, no tendría más de 6 años cuando empezamos a ir, las posibilidades de salir eran muy pocas, además, prefería pasar el día en el campo, como las cabras. El hecho es que no hice amigos hasta entrar en la adolescencia y todos gracias a mi hermano mayor, al que tanto debo y al que adoro. Gracias a él conocí a chicas y chicos que, aunque en principio yo era la "hermana de", poco a poco me fui haicendo un sitio por mi misma en sus corazones.
Todos los viernes o casi todos, marchábamos al pueblo, yo deseando ir porque era más libre, y porque me lo pasaba fenomenal con mis amigos. Éramos una pandilla muy bien avenida. Los domingos, cuando regresábamos a la gran ciudad, lo hacía a regañadientes, pensando en porqué no me podía quedar con mi gente. Y pasaron los años, y siempre pasaba lo mismo: Alegría al llegar y tristeza al marchar. Mis amigos me dijeron en alguna ocasión que tenía mucha suerte de poder vivir en una gran ciudad como Madrid y que ellos, cuando fueran mayores marcharían también a trabajar "de lo que fuera" con tal de salir del pueblo. Quizás porque no vivía en él o quizás porque para mi ese pueblo era sinónimo de diversión y libertad, no entendía muy bien porqué querían marcharse. Años después lo entendí, aunque con matices.
El caso es que desde hace un año vivo, vivimos, en un pueblo de Toledo, de la zona de la Sagra. Es pequeño, no tanto con "mi pueblo" pero casi y al estar cerca de Madrid, muchas personas tienen casas de campo aquí, a las que vienen de vez en cuando, los fines de semana, las vacaciones y después de esos días de descanso, vuelven a sus casas, sus primeras residencias, como hacía yo hace años y ayer, cuando estaba paseando con Thot y Keops veía los coches que marchaban y yo me quedaba y pensaba en ese pueblito de la jara y me decía: "tengo suerte de vivir donde vivo". Ellos vuelven a la locura de la ciudad, y yo me quedo en la paz del pueblo. Ellos se volverán histéricos con los coches, la contaminación la agresividad que mora en toda gran ciudad - tal y como me pasaba a mi cuando vivía en Madrid y que sigo sufriendo porque trabajo allí- y yo me quedo en el, para unos, atrasado pueblo, y para otros, en la tranquilidad, en la calidad de vida, en el olor a leña por las calles, en la quietud y silencio. Efectivamente, hay muchas cosas que faltan en mi pueblo (infraestructuras, comercios, etc...) y que en un barrio de la ciudad lo tienen al alcance de la mano, pero ¡Qué suerte tengo de quedarme los domingos!

martes, 4 de enero de 2011

4

Aquí comenzó la historia más bella del mundo, hace 4 años. Gracias por todo ese tiempo. Ya no sé qué haría sin tí.

domingo, 31 de octubre de 2010

Pals


Pals es un pueblecito del Baix Empordá, situado en la cima de Puig Aspre. Aterrizamos en él gracias a las indicaciones de Ricart, del centro de buceo Xaloc en L´Estartit. Llegamos al atardecer, después de una lucha titánica entre ir a Pals y Peratallada o a Empuriabrava. Al final, ganó Pals. Como cuanod llegamos ya casi era de noche y, por tanto no íbamos a ir a Peratallada nos dedicamos a pasear tranquilamente por sus calles empedradas, entre casas de piedra destilando racio abolengo.

Declarado Conjunto Histórico Artístico, la remodelación de su casco viejo es un ejemplo, para mucho de lo que es la recuperación del urbanismo medieval de la zona, aunque, como siempre, haya detractores que la consideran demasiado perfecta.

Sea así o no, la verdad es que pasear por sus calles (cuestas, que para eso está en la cima de una montaña) es un verdadero placer. Cada rincón es un lugar para el recogimiento, para el deleite de la vista.

Sus, apenas, 2900 habitantes deben sentirse orgullosos de su pueblo, de sus cuidadas calles y de la oferta turística que ofrecen a los viajeros que recalan en él.

Visitamos la Iglesia de Sant Pere (en la que al pricipio creímos que había una máquina de vending de refrescos al lado del confesionario, pero, al acercarnos, nos sorprendió que no eran refrescos lo que contenía sino, cirios....), paseamos por la muralla medieval del siglo XII-XIV, pasamos por Ca la Pruna, casa fortificada del siglo XV, donde se sitúa el museo de arqueología submarina, al que, por desgracia, no pudimos entrar. Terminamos nuestro paseo en el mirador de José Pla donde parece ser que hay unas vistas espectaculares del Ampurdan pequeño o Ampurdanet, pero eso nos lo tuvimos que imaginar porque ya había caído la noche. No sé si de día el pueblo será mejor, pero de noche te deja impresionada.

sábado, 30 de octubre de 2010

Islas Medas


A mediados de octubre de este año 16 locos del buceo cogimos nuestros bártulos, los embutimos en coches y/o furgonetas y emprendimos un viaje de, como mínimo 7 horas hasta la costa gerundense, hasta un pueblecito llamado L´Estartit, paraiso de los buzos, de los amantes de la fotografía submarina y, en definitiva, de todo aquel que le guste meter la cabeza debajo del agua. Estábamos más ilusionados que unos niños en la noche del 5 de enero pues sabíamos que los fondos marinos de estas islas eras, sencillamente espectaculares. El segundo mejor destino para buzos de España. Tanto es así, que el buceo está tan presente en la vida de los habitantes de L´Estartit que es un pueblo que vive por y para el buceo. Todo está preparado para ello, los hoteles están asociados a centros de buceo y están preparados para ver aparecer por su puerta a una panda vestida de buzo como si eso fuera lo más normal del mundo.

Los centros de buceo no tienen los compresores, ni los vestuarios, ni los equipos para alquilar en el establecimiento. No, tú estás en el hotel y por la mañana coges tu traje, te vistes, cargas el arcón y/bolsa de buceo con el equipo pesado en la furgoneta del centro con el que vas a bucear y te lo llevan a puerto. Tú vas andando y en el puerto hay un gran angar con cientos, miles de botellas y no sé cuántos comprensores que cargan a todas horas. En un palé cargan las botellas del centro de turno, lo sacan al muelle y la coges. A la vuelta, te desvistes, bien en el muelle, bien en los lugares especialmente acondicionados para ello en el hotel.... no pisas el centro de buceo nada más que para sellar las inmersiones o comprarte algo.

Pues en esas estábamos, llegamos el viernes y ya nos dieron un avance de malas noticias. Debido al temporal que azotó la costa la semana anterior, el mar estaba muy revuelto y la visibilidad era escasa.... joer!!! tanto tiempo esperando para que ahora no se vea nada!!!!... Bueno, aunque sea escasa, se verá algo. Con esa idea nos fuimos a dormir. A las siete y media del día siguiente ya estaban los despertadores sonando.. desayuno, preparación de cámara y para el puerto... las risas y el buen humor presagiaban un estupendo día y lo fue, aunque no por lo que vimos o, mejor dicho, por lo que no vimos.
La primera inmersión fue en un gran barco que hundieron hace unos años. Me emocionó la idea de poder meterme en la bodega, el puente, etc.... pero al meter la cabeza en el agua me quedé helada... no se veía absolutamente nada, no me veía las aletas!!!... pensé que en el fondo, a unos 20 metros la cosa mejoraría, pero ni por casualidad... si sé que era un barco no fue porque lo viera, sino porque toqué algo metálico que supuse que era la estructura del mismo. Fue como hacer una nocturna a las 10 de la mañana con el respeto que me dan las nocturnas. En fin que poco vimos, había tanta partícula en suspensión que hacer fotos era tarea imposible.
Si te acercabas mucho a las rocas descubrías miles de tesoros en forma de corales, esponjas, pezqueñines como las momas, encantadoras, o plantas, cientos, miles de plantas de vivos colores. Y pensabas que si con poca visibilidad veías aquello, en un día de calma, de sol y con la transparencia que caracteriza esta zona, la inmersión tenía que ser de infarto.


Pero aún sabiendo que teníamos que ir pegados al compañero para no perderlo porque si te alejabas metro y medio ya le perdías (verídico, me pasó a mi, me giré para alumbrar algo y cuando fui a decírselo a mi compa ya no le veía ni las aletas) quisimos terminar la inmersión porque mereció la pena saber lo que había debajo del agua.

De las 4 inmersiones programadas, sólo hicimos tres, ya que el mar estaba cada vez más bravo, y la visibilidad cada vez más escasa y la corriente cada vez más fuerte. A regañadientes tuvimos que admitir que no merecía la pena meternos en el agua para pasar un mal rato perdiendo a la gente, luchando contra la corriente y teniéndote que acercar a 2 centímetros para poder admirar las maravillas de las Islas Medas.

Sin embargo no me arrepiento de la paliza de viaje y de la decepción de las inmersiones porque disfruté de la compañía de quince maravillosas personas, hice realidad la ilusión de bucear en Medas y me prometí a mi misma que en junio volvería y, esta vez, nada ni nadie me sacará del agua hasta no agotar las pilas de la cámara. Además, como no todo fue buceo, hubo tiempo también para pasear por encima del nivel del mar y nos fuimos a un pueblecito medieval, Pals, que merece un post aparte porque es....de cuento....