jueves, 27 de diciembre de 2007

Navidad


Una palabra que despierta sentimientos encontrados, contrapuestos, antagónicos: o te gusta o la odias. Es de esas cosas en las que no hay término medio. Y es una lástima porque el espíritu de esta época se ha perdido para siempre. Ahora se ha convertido en unas semanas de consumismo desmesurado, de estrés y de “sonrisas profiden”. En lugar de disfrutar de nuestras familias, de nuestros amigos, de nosotros mismos, nos convertimos en Euros andantes, a la caza de ese regalo que, en muchos casos, acalla conciencias.

Echamos especialmente de menos a los que ya no están con nosotros, ¿verdad princesa? y la nostalgia se instala en casa, en nuestro corazón, en el alma, en el aire y nos entristece un poco.

Yo lloro sin motivo aparente, una ola de ternura me envuelve y me hacer ser terriblemente sensible a todo lo que me rodea, cercano o alejado y la impotencia se adueña de la mente hasta casi dejarme exhausta.

Pero me niego a decir que la navidad es una época vacía. Nosotros la vaciamos de contenido si todo aquello que decimos y hacemos no llega más allá del 7 de enero del año siguiente. Si consiguiéramos ser constantes en nuestros de deseos de ver con más asiduidad a la gente que a lo largo del año apenas vemos. Sin conseguimos que la ternura y el cariño que nos embargan sean constantes durante todo el año, habremos conseguido que la Navidad dure más que 20 días, conseguiremos que sea Navidad todo el año; habremos recuperado el espíritu de la Navidad.

De verdad, feliz navidad, feliz día a día.

Luis, Timo, Irene, Abuelo… allá donde estéis, sonreíd para que nuestra vida se ilumine.

Texto: Belisker

3 comentarios:

Uroboros dijo...

La navidad ha perdido su sentido, aunque no se le puede negar que tiene cosas hermosas: como el ver los ojos de un niño agrandarse por la ilusión.
Tal vez sea eso...que en algún momento de la vida, más tarde o más temprano, dejamos de ser, de sentirnos niños y perdemos tanto...Como dijo Bach: Jamás dejes de ser niño. Si quieres, usa la máscara para proteger al niño del mundo pero, si permites que el niño desaparezca, abras crecido y ya no estarás vivo

Belisker dijo...

Precioso, Uroboros y una verdad como un templo. Yo no he perdido a la niña que hay en mi, aunque algunas veces no la siento y eso me asusta. Este año seguiré ese consejo.

Uroboros dijo...

Tí sigues teniendo dentro de ti esa niña, te lo aseguro. Simplemente es que a veces se esconde demasiado, como todos